Según parece, hoy se vota cambio – cambio, ¿qué cambio? – Los EE.UU. celebran hoy su Super-Martes, que no es un superhéroe de la factoría Marvel, sino el día de las elecciones norteamericanas.
La elección es sencilla, vota negro o vota blanco. En Europa todos están como locos por que parece que va a ganar el primer negro de la historia norteamericana, y no está mal, pero, ¿de verdad está la sociedad americana preparada para tener a un presidente negro sentado en la Casa Blanca? Muchos dicen que NO, y que probablemente hoy ganará el blanco, John McKein, ya que el voto racista se movilizará para impedir que Barack Obama se siente en el trono del mundo.
Lo peor de todo no es que gane las elecciones un negro o un blanco, me da igual, lo peor es que no va a cambiar nada en la política mundial, gane quien gane hoy, TODOS perdemos. Si gana el blanco, un fanático ultraviolento que no mira más allá de su nariz y que probablemente no dudará más allá de dos años en su cargo dejándonos como legado a una palurda ultranacionalista de la ultraimportante Alaska, estamos “apañaos”, pero si gana el negro, un político oscuro, desconocido, de ascendencia musulmana, con lazos no tan lejanos con Al-Kaida y que no tiene ni idea de lo que va a hacer con el mundo, “apañaos” vamos también. Gane quien gane, la guerra de Irak continuará segando vidas, Afganistan seguirá siendo un nido de narcotraficantes y terroristas, y la guerra sólo servirá para seguir exprimiendo el petróleo de las entrañas de la tierra, Irán será atacada para mantener la libertad en el mundo – ¿libertad, qué libertad? Los adalides de la libertad mundial me dan pavor, hacen que se me extremezca el alma. Ellos seguirán recolectando petróleo sobre los cadáveres de los “liberados”, seguirán empozoñando al mundo con sucias mentiras para llenarse los bolsillos, seguirán proyectándonos su Matrix particular para seguir manteníendonos “zombies” y distraídos mientras ellos arrasan allá donde vayan. ¡Qué gran mentira las elecciones norteamericanas!
Me imagino a ZP partiéndose el pecho contra el pecho de Obama agradeciendo a Dios que un negro Demócrata haya sustituido al hijo de la Bestia, al anticristo, George W. Bush, sin darse cuenta de que en realidad está abrazando a la misma Bestia, sólo que esta vez se presenta con otra cabeza. Sin embargo no me lo imagino haciendo lo mismo con el blanco, McKein, ya que seguirá viendo a la misma Bestia que veía con W, a pesar de mostrar una nueva cabeza. ¡Cuanta hipocresía!
Menos mal que al tándem Capitalismo-Democracia le quedan dos telediarios mal “contaos” y esto va a cambiar para bien, pero de mientras nos tocará sufrir a una estirpe de políticos dementes con sueños megalomaniáticos que juegan, a lo Charlot, con el mundo que todos habitamos. Muy pronto nos libraremos de estas y otras garrapatas que nos exprimen la sangre y nos infectan con sus mentiras e intereses.
Dicen las malas lenguas que en la próxima reunión del G-20 en Washington, el mundo va a reinventar al Capitalismo, ¿será el primer paso del cambio? Veremos…


