¿El fin de Internet está cercano?

Ayer leí en barrapunto.com un artículo que no es nuevo pero parece, según se refleja en sus líneas, que las previsiones se van cumpliendo. Hace ya al menos dos o tres años algunos gurús alzaban sus voces críticas contra el modelo actual de crecimiento de Internet y el consumo de tecnología y recursos que precisa para su funcionamiento.

Ya entonces se hablaba de los requerimientos de ancho banda que se precisan para el creciente tráfico de vídeo a través de la red, tal y como refleja el artículo, motivado por, entre otras, la todopoderosa YouTube, pero los problemas no quedan ahí. Ya entonces se hablaba de lo que nos depara el futuro de la red, y para lo que lo más probable no está preparada todavía. Según estos gurús de la tecnología el futuro de Internet pasa por consumir a la actual TV, a la cual no le dan más allá de 15 años de vida, tal y como la conocemos actualmente, y pasará a ser un portal más de Internet desde el que nos descargaremos en tiempo real vídeo en formato HD y podremos consumir nuestros programas favoritos cuando nos apetezca. Ver películas en formato HD en tiempo real a través de la red, disponer del videoclub on-line, incluso ver los estrenos del cine a través de la Internet.

Además los requerimientos técnicos y de consumo de ancho de banda de los estándares web no hacen más que crecer y crecer.  Cada vez se demandan más características gráficas, vídeos, redes sociales, aumentan los volúmenes de las bases de datos, los requerimientos de los servidores…

Por no hablar de que cada vez más países en vías de desarrollo se conectan a la red de redes, y obviamente demandan los mismos contenidos que los que vivimos en el mundo “civilizado”.

El futuro es más que interesante, pero ¿realmente está preparada la red? ¿Será capaz de absorber el volumen de tráfico que se generará? ¿seguirán aumentando las características técnicas disponibles en servidores y clientes, así como la tecnología necesaria a la par del crecimiento del tráfico de Internet? Pues a pesar de que en el mencionado artículo dan por hecho que esto es así, es decir el tráfico aumenta un 50% anual y la tecnología disponible es capaz de absorberlo año tras año gracias al crecimiento exponencial de la misma, según estos gurús que menciono esto no será así de forma ilimitada y creen en prontas fechas, de seguir así el ritmo de crecimiento, la Internet terminará colapsándose y dejando de ser capaz de prestar los servicios que se le solicitan.

¿Qué nos deparará el futuro, un crecimiento imparable y sostenible del tráfico y de la tecnología necesaria para mantenerlo, o un colapso total de la Internet y su posible desaparición o retroceso? ¿Quién sabe? Demos tiempo al tiempo.

¿Y tú que opinas? Yo pienso que el crecimiento no puede ser ilimitado, y que el ritmo se tendrá que detener de alguna forma. Pienso que según se incorporen más y más usuarios a la red, se tendrán que rebajar las expectativas de los contenidos ya que no habrá ancho de banda para todos y habrá que repartirlo.

¿Hacia dónde nos lleva la tecnología?

Hoy he escuchado un término, que aunque no es nuevo, me ha hecho preguntarme: ¿hacia dónde nos lleva la tecnología? el término es “Hommo Digitalis” u “Hommo Sapiens Digitalis”. ¿Realmente estamos tan tecnificados o es una mera ilusión óptica de lo que todavía nos depara el futuro? ¿Es realmente tan importante la tecnología o nos hemos imbuído del mensaje pronunciado por las grandes multinacionales tecnológicas que nos repiten machaconamente lo imprescindible que es la tecnología en nuestras vidas.

Si nos ponemos a pensar fríamente en el avance tecnológico de los últimos 4 o 5 años, nos daremos cuenta de que realmente estamos en una etapa de parón. Ya no salen al mercado tecnologías realmente revolucionadoras y convulsionadoras, ya no hay grandes inventos que marquen un nuevo camino a seguir, ya no hay una evolución exponencial en el mundo del microprocesador… Realmente están dando vueltas sobre lo mismo y nunca dejan de intentar mejorar lo que ya previamente era el mejor producto de su historia, se añaden cosas, la mayor parte de las veces, superfluas y inútiles, y se vende la moto de que se ha reinventado la rueda.

¿Qué fue de esa revolución llamada iPod, de esos microprocesadores que hacían que se nos cayera la baba sólo de pensar en ellos, de esos programas revolucionarios que nos hacían la vida más fácil? ¿Nos habremos acostumbrado a lo fácil que nos hace la vida la tecnología o es que hemos tocado techo tecnológico?

Ya no aparecen grandes descubrimientos tecnológicos, ni grandes promesas de futuro. Lo más revolucionario que se ha visto en estos últimos años son, bajo mi punto de vista, dos cosas: la superesperada Microsoft Surface y el OLPC, que tan fácil hará la educación a los niños del, mal llamado, tercer mundo.

El primero por la revolución que puede suponer en el mundo de las tecnologías informáticas aplicadas a centenares de aplicaciones, y el segundo por la revolución que supone poner tecnología al alcance de los países más pobres del planeta, gracias a lo cual nos beneficiamos todos, ellos tecnológicamente, y por lo tanto, culturalmente, y nosotros económicamente, al igual que ellos. Cuanto más prosperen tecnológica y culturalmente, más y mejor prosperarán económicamente.

Espero estar equivocado y tener una falsa visión del mundo tecnológico que nos rodea, pero me temo que el freno de mano está echado.