Creo que ya he dejado clara mi postura ante el supuesto Cambio Climático, que yo denomino Camelo Climático ya que no supone más que una mentira de colosal tamaño, probablemente la segunda mayor mentira jamás contada, la primera me la guardo para otro día.
Pues bien, las consecuencias del Camelo Climático ya se dejan ver en buena parte del planeta, gracias a la paranoia que supone para muchas personas, organizaciones y organismos públicos el uso de combustibles fósiles (carbón y petroleo) por sus supuestas maldades contra el medio ambiente (también llamado, miedo ambiente), no tienen otra ocurrencia que promover el consumo de bio-combustibles, combustibles de procedencia vegetal y no fósil, y se dedican a consumir ingentes cantidades de alimentos básicos para la mayor parte de la humanidad en la producción de dichos combustibles. Gracias a ello buena parte del planeta se muere, aún más, de hambre, y la otra parte pagamos cada vez más por comer, pero ¿hasta dónde podremos llegar a pagar por comer?. A este ritmo buena parte del mundo se morirá de hambre, la otra parte nos empobreceremos por comer, nos reiremos de las hipotecas, y unos pocos se harán aún más ricos a nuestra costa.
Este es el problema de siempre, la plebe se parte el lomo para mantener a los señores feudales, que ya han abandonado sus inexpugnables castillos y ahora habitan en lujosos áticos y apartamentos o en mansiones en las zonas más exclusivas del planeta. Nos estrujan con los impuestos, las hipotecas, el consumismo y ahora con la comida, y mañana con el agua, habrá que prepararse el cuerpo para lo que nos prepara la amada Europa de nuestros políticos.
En lugar de utilizar vías paralelas y reales al consumo de combustibles fósiles, con algunas tecnologías que ya no son tan experimentales, no tienen mayor ocurrencia que quitarnos la comida para “salvar” el planeta. El ecologismo termina donde empiezan los derechos humanos, el ser humano tiene derecho a un cobijo, a comer, a beber, a ropajes que cubran su cuerpo y poco más, pero por todo ello nos exprimen la vida, somos esclavos de nuestros propios derechos. Además, ¿a quién le interesa un planeta hermoso y limpio si no hay nadie para disfrutarlo por que hemos muerto todos?
Debemos pensar un poco más por nuestra cuenta y dejarnos de influenciar tanto por el movimiento mono-pensante que nos implantan a través de los medios de comunicación.
Y ojo, que yo tampoco tengo la razón, sólo tengo mi razón. ¿Y la tuya?


