Cuando todavía no ha terminado de arrancar el que estaba llamado a ser la nueva Internet, el PLC (Power Line Communications, Comunicaciones mediante línea de energía), y algunos otros proyectos como WiMAX (Worldwide Interoperability for Microwave Access, Interoperabilidad Mundial para Acceso por Microondas). Ya se está hablando de lo que se denomina la nueva Internet, The Grid.
Pero, siempre hay un pero, nace con vocación científica, es decir The Grid consistirá en una red distribuida, de ahí el nombre, de superordenadores dedicados a la investigación científica: universidades, organizaciones, centros de investigación… En este caso en concreto el “dueño” es el CERN (Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire, Organización Europea para la Investigación Nuclear), quien hará uso de esta “Internet” para la puesta en marcha del mayor acelerador de partículas del mundo, el LHC, situado en Suiza, a mediados de junio de este año.
The Grid será la encargada de procesar la ingente cantidad de datos que se generarán en este complejo científico. Está compuesta por más de 55.000 servidores situados en más de 11 centros de control repartidos por todo el mundo e interconectados con fibra óptica. Se calcula que su velocidad es 10.000 veces superior a la de la actual Internet, pero muchos años pasaran para que podamos disfrutar de esta auténtica maravilla de la ciencia.
No olvidemos que la actual Internet nació con un objetivo “parecido” y también de uso “restringido”, y mira lo que tenemos ahora. Demos tiempo al tiempo.
A pesar de las muchas críticas que está despertando este proyecto acerca de su seguridad y sus consecuencias en caso de accidente, lo que si parece es que resulta un gran problema la gran cantidad de energía que necesita para su funcionamiento, no sólo el LHC, sino la propia The Grid. Y luego no queremos construir centrales nucleares.
No me quiero ni imaginar el tipo de sitios web que programaría para esa red. Me turba la razón tanta “ciencia ficción”.


